| Rodaballo Prodemar
Stolt Sea Farm es el líder mundial en producción de rodaballo que comercializa con la marca Prodemar.
El rodaballo (Scophthalmus maximus) es un pez plano, marino, que vive camuflado en fondos arenosos, pedregosos y mixtos de las aguas poco profundas que rodean el continente europeo. Es una de las especies más apreciadas por su firme y deliciosa carne blanca, y está considerado un auténtico lujo gastronómico; conocido popularmente como rey de los peces planos y faisán de los mares.
La oferta de rodaballo salvaje en el mercado suele ser escasa, debido, en gran parte, a las dificultades que presenta su captura: por sus costumbres imprevisibles y su comportamiento muy poco gregario.
Su cultivo se originó en el Reino Unido, a principios de los 70, pero pronto se descubrió que la temperatura de aquellas aguas no era la más adecuada y en la década de los 80 el centro de esta actividad se desplazó a Galicia.
La idoneidad de las rías gallegas, su temperatura, sus condiciones ambientales, así como la dedicación y rápida adaptación de sus gentes a la nueva ocupación han sido, junto con la creciente sobreexplotación de mares y océanos, los principales motivos que facilitaron la implantación de este cultivo en Galicia y del inicio de la crianza del rodaballo Prodemar.
Actualmente, de las 4.000 toneladas anuales de rodaballo Prodemar que la empresa produce en toda Europa; la mayoría (3.300) se producen en Galicia, el resto en Portugal, Francia y Noruega. Un crecimiento espectacular de este cultivo, teniendo en cuenta la corta historia de la actividad.
Estos buenos resultados son fruto de la más avanzada tecnología y de la dedicación de equipos técnicos muy cualificados que controlan cada fase del proceso que se realiza en la empresa: reproducción, cría larvaria, pre-engorde, engorde y comercialización, extremando los cuidados para que cada ejemplar se desarrolle -durante los 2 años que tarda en alcanzar su talla comercial- manteniendo sus costumbres marinas.
Los criaderos
La producción de alevines de rodaballo se realiza en los criaderos de Stolt Sea Farm mediante un complejo y fascinante proceso que consta de varias fases: reproductores, incubación, cultivo larvario y alimento vivo.
Los reproductores son el principio y la base de todo el proceso, por ello reciben unos cuidados minuciosos. Estos magníficos ejemplares se mantienen, siempre, en condiciones controladas de luz y temperatura.
En su medio natural el rodaballo libera sus gametos entre primavera y verano pero, para que una empresa acuícola sea rentable, necesita producir todo el año y disponer, constantemente, de larvas y juveniles.
Una de las ventajas que presenta el rodaballo es que su ciclo gonadal está relacionado con las horas de luz y oscuridad (fotoperíodo), a las que se encuentra expuesto. Característica que permite inducir las puestas para la obtención de gametos, mediante la exposición de los reproductores a diferentes horas de luz y aplicándoles masajes abdominales que facilitan la expulsión de esperma en los machos y óvulos en las hembras. Así se asegura la producción de huevos durante todo el año.
Una vez fecundados, los huevos se trasladan a las salas de incubación y se colocan en pequeños tanques con un suministro de agua constante -a 15º C- y de la mayor calidad. Al cabo de unos 5 días de incubación nacen las larvas de rodaballo -de sólo 3 milímetros de longitud- que flotarán, pasivamente, en la superficie de los tanques, ciegas y con simetría bilateral. Durante este período se alimentarán, todavía, de las reservas de su saco vitelino.
Cuando ya han consumido prácticamente todas las sustancias nutricionales de su saco vitelino, las larvas son trasladadas a los tanques de cultivo larvario: grandes depósitos circulares con 40.000 litros de agua de capacidad y 4 metros de profundidad. Como son aún muy pequeñas se alimentan de zooplancton cultivado, también, en granjas propias y alimentado, a su vez, por microalgas o fitoplancton.
Tras 15 días las larvas habrán crecido lo suficiente como para que este alimento les quede demasiado pequeño. Ya es hora de proporcionarles artemias (alimento vivo). Unas pequeñas gambas cuyas diminutas larvas resultan idóneas para la alimentación del rodaballo en esta fase de su vida. Para un mejor manejo las larvas de rodaballo se trasladan a unos tanques más pequeños en los que se siguen extremando los cuidados y la calidad del agua.
Tres semanas más tarde, cuando alcancen el centímetro de longitud, comenzará su metamorfosis: giran la cabeza con respecto al cuerpo (pierden su simetría bilateral) y desaparece la vejiga natatoria con lo que, gradualmente, van yéndose al fondo. Finalizada su transformación adquieren la forma del rodaballo adulto y son llevados a unos tanques más amplios, donde comenzarán a alimentarse del pienso que se les suministrará a partir de ahora. Al final del proceso, los alevines habrán alcanzado un peso de unos 7 gramos y estarán en condiciones de ser trasladados a las granjas de engorde.
Hay que tener en cuenta que durante la fase larvaria pueden producirse las mayores mortandades, por eso deben extremarse los cuidados.
El engorde
El objetivo de esta fase se centra en mantener a los peces bien alimentados, limpios, sanos y clasificados para que su crecimiento sea lo más homogéneo posible dentro de un mismo lote de producción.
En las granjas marinas de Stolt Sea Farm, los pequeños ejemplares de rodaballo Prodemar se alimentan varias veces al día y se examinan periódicamente para comprobar su estado de salud y que las condiciones ambientales son las más adecuadas para que crezcan al ritmo adecuado. Durante más de 20 meses los peces permanecerán en las granjas de engorde hasta alcanzar un peso medio final de unos 2 kilos (aunque la oferta al público, en general, abarca un amplio abanico de tallas que varía entre el medio kilo y los 5 kilos, que pueden llegar a alcanzar algunos ejemplares).
A lo largo de todo el proceso de crianza, desarrollado en las granjas de Stolt Sea Farm, el rodaballo Prodemar es alimentado con piensos elaborados a base de harinas y aceites de pescado, analizados regularmente para comprobar que cumple no sólo con los requisitos legales, sino con todos los que, adicionalmente, se le exigen a los proveedores seleccionados.
El empaque
La fase final del proceso es la preparación del producto para su venta. Cuando llega ese momento, los peces ayunan durante, al menos, 48 horas, antes de ser sacrificados introduciéndolos en una mezcla de agua y hielo que les adormece y evita sufrimiento. En las salas de procesado se clasifican, marcan, evisceran (si así fuera requerido) y lavan. Se empaquetan en cajas aislantes del frío, para que el rodaballo Prodemar llegue al consumidor en óptimas condiciones de frescura y calidad.
|